Mi intuición no se equivoca cuando te cree cerca, pero nunca sos vos el que aparece. Sombras que te rememoran se presentan.
Mientras tanto, yo me obsesiono buscando el marco de tu cara, las rayas de tu campera. Y vos no estás.
Tu ausencia me perturba, entonces encadeno a mis impulsos para no llamarte a gritos y correr a tu encuentro.
En el fin de la noche la vida se burla de mí en la cara.
Tu cuerpo aparece, aparece tu risa, y el colectivo te pasa por al lado sin que te inmutes.
Yo te pierdo otra vez.
Desde arriba veo como se desvanecen del todo mis esperanzas perdidas, cuando volvés a quedarte a kilómetros de mí.

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